Monday, October 23, 2006

Wife Life

El 27 de junio del 2014 me hallarás en
________tu jardín con una metralla en la ca-
________beza al más puro estilo del
________maestro Apollinaire

A las 11 de ese día gangrenaré mi
________pie derecho tal como lo hizo el
________señor Arthur Rimbaud en Argel

El 27 de junio a las 11 de la mañana
________veras en tu jardín mi oreja cortada
________para ti lo mismo que el
________Vincent delirante

En el amanecer del 27 de junio, a mis
________55 años, olerás la pólvera en mi con-
________razón marcado como Asunción Silva lo
________hizo en Montevideo

Llegado el 27 de junio, al igual que
________Becerra y Virgilio, tendré mi Brindisi
________y concluiré la eternidad volcado en
________mi hermoso auto gris descapotable

El 27 de junio de 2014, me llevarás el
________primer café a la cama y yo lo beberé,
________conforme, escribiendo que voy a morir,
________ahíto de vivir indignamente.

Jorge Humberto Chávez

Friday, October 13, 2006

Puerta abierta

Mandé que abrieran puertas
para ahuyentar secretos
porque muros de piedra los resumían en poros,
en suspiros,
en murmullos
de crepitante leño.

Mandé cerrar las puertas:
los secretos
ocupan los rincones,
duermen bajo la almohada,
amanecen gorgoteando en el agua
de la regadera.

Tras la última puerta
espero
mientras distingo
voces, tonos, atmósferas
en que los secretos
reverberan.

Dolores Castro
de Tornasol

Puerta entreabierta

Siempre se teme ante una puerta abierta
así conduzca a la felicidad.
Hoy, ávida de sol, hacía el jardín
entreabro la puerta.

Divido sombra y luz
filtro temores
y me detengo en el umbral
mientras entre las piedras
veo que apresuradas, en implacable fila
avanzan las hormigas
ciegas,
encapotadas en su deber.

Yo siento un resquemor
y tras la última mirada hacia la luz
pulso la sombra mientras
cierro la puerta.

Dolores Castro
de Tornasol

Wednesday, October 11, 2006

Fragmentos de "Tambor interno"

*
Mueran, o sean condenados
a un millón
de latigazos
de esperanza.

Y los que en vida
____________se casan con la muerte,
y los cobardes
__________que esperaron la nueva generación
______________para acostarse con vírgenes,
y los que escriben
de cómo encontrar
_____________para el amor
______________________a la persona justa.
Mueran los que esperan sentados
_______________que el tiempo
__________________lo resuelva todo.

*

No aprendimos a amar en el jardín
sino en la calle.
*

Los jovencitos afeminados
llevan ahora del brazo
a las muchachas decentes
y las madres
esperan que todo se componga.
*

También hubimos
_____________quienes matamos la esperanza
_______________________________de los padres.
¡Qué se le va a hacer!
La contabilidad me enferma.
Yo siempre he tenido vocación para el amor.
*

He visto en la calle
demasiadas cucarachas;
por debajo
________la ciudad se está pudriendo.
*

Su madre le dijo
que todos los hombres son malos
y ella se me queda mirando

como para purificarme.
*

Fuman
_____en los cafés
_____________deliberadamente.

Y es hermoso verlas:
_______________muchachas de humo.

Alejandro Aura
de Poesía 1963-1993

Monday, October 09, 2006

(2) Epigramas a Valeria

También he sabido Valeria
que te alegras cuando ciertos críticos
afirman que mis epigramas
no son más que un demorado
producto de la senectud; jamás
una acuciante experiencia.
Pero esa gente amasada
con babas y tintas
entre muchos asuntos ignora
que un poeta nace tantas veces
como palabras y silencios
debe callar y cantar. Dónde
está pues mi edad?
Recuerda que el indicio fugaz
de tus años será borrado
sin lástima del alto rumbo
de la historia.


Pienso que debo terminar
aquí Valeria
estos ligeros epigramas
no me gusta la facilidad
de mi mano ni sobre
tu piel ni sobre el papel.
Todo lo fácil me resulta
ajeno. así tú misma
tan fácilmente imposible
para mí.


Saúl Ibargoyen

Comic

1

mientras dormitas ebrio
entre las paredes
de este bar
te mataré

le diré a la mercenaria andrea
que deje la puerta abierta
cuando todos se vayan
a salvar el mundo
y te ofrezca un licor más amable
para que te hagas amigo de la muerte

imagino tus ojos
volviéndose
pequeñas sombras

entonces dejarás de temblar
y pensarás que no tienes miedo
pero no sabrás que ya estás muerto

2


(a propósito de andrea)

me llamo supermán

te he visto a través de las paredes
en esa caja de bar viejo
y he visto cada onda y cada luz nacidas
de tu voz a kilómetros de aquí

he venido volando de todos los planetas
con el tesoro más distinguido
las llaves una mansión perdida entre relámpagos
las pieles rosas de animales tersos de otros mundos
las maderas más finas como tempranos labios
no porto armaduras para defenderme
he desgarrado tigres con la fuerza de mis dedos
y soy yo mismo contra el sable y el disparo

tal vez me digas que soy un ebrio
pero mi sangre no es sangre humana
mas sangre sí tan poderosa
como el rugido penetrante del sol

no te desnudes no hace falta
posea una vista inigualable
no hables
porque puedo escuchar la voz
de tus párpados cuando se juntan
el sonido de tu piel cuando
se dobla al dar la mano
la saliva que resbala por tu garganta

quizás creas que estoy borracho
pero me llaman el más fuerte

y es cierto

3

la señal se enciende

para decirte que desdobles
tu traje nuevo y te escondas
en esa armadura
forjada de noches

y no vean las orejas
de la fiesta, el mal sueño
y los dos rasguños que una mujer
te hizo en el bar de andrea

para que salgas a moles a golpes enemigos
como la adivinanza o el hielo
valientesa enemigos de colmillos
filosos igual
que esta luz
que ciega

el valet halla en tu auto
un olor profundo
mientras esperas
sentado
otro baile
de mesa

4

(andrea recibe la carta)

desde la claridad del vértigo te observo
eres mi cuchillo, animal sagrado con boca de aire
eres el escozor en el labio del whisky

te juré la bella destrucción del mundo
pero hoy sólo te concedo esto que los malditos dictan
y todo lo que expresen y desgajen será
deliberadamente tuyo

César Silva
de "si fueras en mi sangre
un baile de botellas
(doble disco)"

Sunday, October 08, 2006

Reanudado Testamento

I

Pasos. Un relampagueo en la estancia atestigua el declive de los pájaros.
Una gotera prolonga su locura en el temblor de cada objeto en los estantes; la luz me delata en la vigilia: mi casa, antes tálamo de amor de un dios rampante, es hoy un reino sitiado por el luto, crepuscular tigre prisionero de sus rayas.

II

Mi madre sueña -náufrega en la vastedad de la cama- que mi padre vuelve ennegrecido de ojo iracundo de la muerte, y es entonces cuando todo se vuelve ceremonia, milenaria coreografía en el albur de la nostalgia.

III

Mi padre nos legó una noche la lluvia y la caída de las hojas: un otoño de relámpagos.
Una casa erigida a golpes en los muros, es reanudado testamento en los misterios de la sangre.

Francisco Alcaraz
de La musa enferma

La casa

Qué muro has de llevarte,
qué ladrillo,
si todo se fraguó
con el calor del cuerpo
que nos dimos.
Te pertenecen cuadros,
muebles,
o a mí me pertenecen.
Y qué es la pertenencia
sino el tiempo añejado,
el silencioso paso de los días
en las habitaciones.
La casa ha madurado
como una noble fruta,
desgajarla sería
un acto de violencia.
Llévate el techo aquél
que protegió los sueños
como una mano tibia.
Empaca una ventana,
¿no ves que tiene entre sus luces
tu mirada?
Me quedo con la puerta,
por ella entreveré
de pronto tu silueta
y pensaré que es casa todavía,
que es todavía mi casa.

Los cajones se ríen de nuestros pleitos.
Ellos saben guardar
la suave intimidad
que hizo crecer las plantas del jardín,
humedeció las vigas,
oxidó los alambres escondidos,
abrió paso al salitre en los mosaicos.
Los adornos se asustan,
temen la quebratura,
el cambio de lugar.
No podría con las flores los floreros
si quitas esa mesa,
si la cortina se abre a otro paisaje.
Mejor dejarla sola,
plena de las palabras
que un día le dieron vida.

Mejor irnos los dos
cada uno por su lado.
Que la casa resista
como un barco encallado
después de la tormenta.
Que muera lentamente
como una vieja digna
arraigada a su polvo,
a sus recuerdos.

Camen Villoro

de Marcador final

Friday, October 06, 2006

Fragmento de "El señor Mozart y un tren de brevedades"

Le reventaban el hígado los poetas y escritores que se enfrentaban, como con un batallón del enemigo, "a la página en blanco", o hablaban "de la experiencia personal y única frente al texto", o de cosas que suenan a transtextualidad o intertextualidad, diacrónico o referente, o escribían poesía o literatura desde el ambiente ahogado de cafés, de aulas universitarias, de salas de redacción de revistas y periódicos, de bares ínfimos, como si tuvieran miedo de que les entrara el aire y supieran por fin lo que son las calles y plazas, mercados y estaciones de trenes, ríos y montañas, bosques y selvas.

Marco Antonio Campos

Friday, September 01, 2006

De la novela El Desorden de tu nombre

Julio encendió el motor y empezó a conducir. La fiebre pareció aumentar de golpe, concentrando sus efectos en los hombros y en los músculos del cuello, lo que facilitó sin duda el tránsito de la emoción, que nacía en el pecho, hacia la periferia de los ojos.

--¿Quiéres que vayamos a otros sitio?-- preguntó.
--No, no-- dijo ella---, tu casa está bien.

Ambos callaron mientras el automóvil se deslizaba con una naturalidad sorprendente por entre el enloquecido tráfico de la media tarde. Los conductores regresaban al hogar tras habersae ganado la vida honradamente, pero sus rostros --más que cansancio-- reflejaban hastío y desinterés, y parecían ajenos a la primavera que acababa de estallar.

Juan José Millás
Las manías, las obsesiones de un escritor, aún las circunstancias, nunca son gratuitas, sino que de algún modo remiten a su mundo interior.

Juan García Ponce

de la novela La Impudicia

Las frases y las risas de ambas mujeres pasaban por encima de Maud como por el cielo pasan pájaros que no se divisan pero que forman parte del paisaje.

Marguerite Duras

Wednesday, August 30, 2006

Tantadel (primeras tres páginas)

Cómo iniciar la narración. Me prometí objetividad, más que eso: me exigí veracidad, contar las cosas tal como sucedieron, ser honesto, sobre todo hablar de los sentimientos y pasiones que movieron cada acto de mi relación con Tantadel, los pensamientos que nunca se convirtieron en palabras o en hechos, que permanecieron agazapados entre actitudes falsas o detenidos antes de llegar a la superficie por causa de la cobardía de seres lamentablemente conformados. ¿Podré hacerlo? Hay cosas que parecen irreales, producto de la imaginacón, de una imaginación fatigada de trabajar en busca de un mundo habitable. Lo que me detiene quizá ser el hilo de los sucesos, los recuerdos no fluyen en línea recta ni con la exactitud necesaria. Tampoco puedo precisar cuándo nació la idea o la inquietud de escribir esta historia: de dónde el deseo de ponerla en cuartillas, revisarla y, secretamente, aspirar a los lectores, uno, dos, cinco, diez, sólo Tantadel, los que sean: nadie escribe para sí mismo. En fin.

Conocí a Tantadel en la escuela: efectivamente: ahora la veo: está en el jardín, junto a la biblioteca, borrosa, distingo su sonrisa; a su alrededor no hay nadie: es extraño, debería haber clases y maestros y alumnos: yo mismo no aparezco por ningún sitio; ella habla y gesticula; no escucho sus palabras, ignoro qué dice, a quién se dirige, cuáles son los tipos que la oyen y la miran. Su sonrisa es brillante aunque no basta para disipar las brumas, esa neblina molesta que la rodea o protege y le concede su aspecto fantasmal. Después, la figura se desvanece y no vuelvo a verla, no vuelvo a saber de Tantadel. Ya no ocupa otro espacio en mi vida ni en los recuerdos que conforman mi pasado, mi memoria. Luego, cinco años más por azar y por Ignacio (quien me fue presentado en una reunion de ex alumnos de Ciencias Políticas), la reencuentro; él pronuncia de nuevo el nombre mágico: Tantadel.

(Tantadel, ¿mujer o título de unas hojas?, ¿ambas cosas? ¿La habré imaginado o en efecto existió y juntos dimos origen a una pesadilla dantesca llevando el infierno a cuestas? ¿O escribí sobe un ser ficticio que ahora ha cobrado vida, como la estatua de Pigmalión? Si fuera esto último, ¿deberemos unirnos para convertir en realidad la fantasia y cumplir cabalmente con lo escrito: ocupar un tiempo lleno de absurdos, caótico, y luego reproducirlo en cuartillas? ¿Qué fue primero: Tantadel o estas páginas? ¿Cómo podría saberlo? De no aclarar la interrogante tal vez concluya dudando de mi propia existencia.)

Ignacio, casi al llegar a mi casa: ¿Recuerdas a Tantadel?
Francamente no, pero el nombre me es familiar, no es común.
Ella se acuerda de ti.
Hice un esfuerzo, nada.
Participaba en actos políticos y culturales y andaba con los puros snobs de humanidades.
Tampoco.
Bueno, prosiguió Ignacio, la veremos mañana: hay una fiesta y Tantandel irá.
Lo que presupone que nosotros también iremos , ¿no?
Sí, habrá trago y muy buenas niñas de la Universidad.
Eso me convenció. El exhibicionismo de nuestros recién enriquecidos había llegado al colmo de sacar a sus hijas de las escuelas confesionales para meterlas en la Facultad de Filosofía y Letras o en Ciencias Políticas. Es más elegante, dije casi indignado, y al concluir sus pésimos estudios pueden emplearlas en altos cargos gubernamentales.

René Avilés Fabila

Saturday, August 12, 2006

[Hay magia en todo...]

Para el hedonista sin remerio y para Efraín Huerta.
(Este poema debe decirse levantando un dedo admonitorio)

Hay magia en todo,
aun en las llamadas más triviales,
en la espera confusa en esas catedrales
que son los aeropuertos
o en esos aeropuertos que son las catedrales.
No existe el tedio.
Saltamos la cuerda prodigiosa
de los deslumbramientos,
comemos nuestro pan
y nos sentamos a sentir la noche.
Vemos un rostro, un verso,
tomamos el camión
y nos reímos al recordar
una canción dormida
en un pliegue del alma.
Todo, hasta lo útil, se condensa
en la lenta substancia de ese sueño.
Lo demás es terreno que ocupan los ejércitos
de lo desconocido y poco nos importa.
El hombre está en la tierra,
"lo demás es silencio".

Hugo Gutiérrez Vega
del libro Meridiano 8-0

De Más que humano

No parece así al principio, porque el paciente se presenta con toda clase de fantasías, caprichos y extrañas experiencias. Pero todos vivimos en un mundo semejante.

Theodore Sturgeon
del libro Más que humano

Del amor y otros demonios

Hablaban hasta el amanecer, sin ilusiones ni despecho, como un viejo matrimonio condenado a la rutina. Creían ser felices, y tal vez lo eran, hasta que uno de los dos decía una palabra de más, o daba un paso de menos, y la noche se pudría en un pleito de vándalos que desmoralizaba a los mastines.

Gabriel García Márquez
del libro Del amor y otros demonios

Friday, July 21, 2006

Fragmento de Tantadel

Era como todo mundo: habla de literatura -¡pobre literatura!- por haber leído dos o tres libros deplorables, best-sellers; por conocer algunos apellidos de escritores y entonces siente derecho para comentar cualquier obra, cualquier autor, mientras que ningún profano se atrevería a explicar cuál es el método más correcto para alimentar a una computadora. Qué desprecio por la literatura.

René Avilés Fabila

Sunday, June 25, 2006

de la novela La Ley del Retorno

Cuando los años fortalecen un vínculo, algo nos indica que hay que persistir, continuar ahí, como si tantos años por venir y esa rutina que los acompaña fuera un premio a la perseverancia.

Vanesa Garnica

Wednesday, June 07, 2006

Las palabras y las cosas

Que acomode el silencio
las palabras y las cosas.

Demasiada oscuridad existe
sobre los discursos,
demasiada cárcel sin remedio.

La noche alza el vuelo
el corazón se duerme
como un reloj en el otoño.

Que acomode el silencio
toda esta geografía.

Es mejor
hacer con los paisajes
una hoguera.

El corazón bosteza.
La luna crece.
Los recuerdos brotan de la tierra.

Es mejor este silencio
afilado y dulce.

Son de humo los espejos.
Son de lágrima en el aire.

Porque no es el silencio
lo que lacera almundo
sino el inútil avispero
de los días inútiles.

El corazón en pausas
esconder su color
tras un relámpago que duerme.

Y el mundo avanza
en indetenible ruina.

Hasta que el silencio
derrame su semilla
sobre las palabras
y las cosas.

Ernesto Hernández Doblas
tomado del segundo número de
la revista PalabraPoesía

De Fuego azul

El amor mata.
Las verdes matas matan.
Mátenme, muero.

Carlos López